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La ignorancia de la Sociedad del Conocimiento

junio 20, 2010

Con ocasión de la reciente visita del Dr. Fabián Ciarlotti (Argentina), invitado por el Grupo Swasthaveda que funciona en el Hospital Calvo Mackenna de Santiago de Chile, para dictar la charla de Ayurveda y la Mente, el 11 y 12 de junio 2010, pienso que se están dando las condiciones para iniciar una conversación acerca del Ayurveda y su potencialidad para ayudar a sanar a las Personas en nuestra Sociedad.

Digo las Personas, con el alma entristecida por los desequilibrios de la mente no controlada, todo lo cual provoca síntomas que se manifiestan como dolencias y enfermedades en el cuerpo físico o burdo. Digo Sociedad, porque el conjunto de personas enfermas producen una sociedad enferma, que también merece curación.

En la Red AyurvedaHoy se dan cita médicos Ayurveda de la India, Estados Unidos, España y América Latina, a los cuales debemos agregar la abultada presencia de relevantes profesionales chilenos, de la salud (médicos, psicólogos, nutricionistas, enfermeras, matronas, kinesiólogos, bioquímicos) y de áreas relacionadas (ingenieros agrónomos, asistentes sociales, sociólogos… arquitectos…) interesados en el conocimiento Ayurvédico.

Esto nos lleva a una primera pregunta para esta conversación: ¿Quiénes somos? o mejor dicho ¿Qué somos realmente?

No es simple responder, porque eso implica entender la estructura del Ser, y cómo se caracteriza nuestro Ser en particular, definido al momento del nacimiento bajo las influencias astrológicas, de acuerdo a las características físicas de nuestros padres y a su relación amorosa al momento de la concepción …, todo lo cual nos define una característica dóshica particular.

Luego vemos que, como condición sin-equa-non, está la necesidad de conocer nuestra constitución física “normal”, pero también nuestra constitución mental, lo cual nos define un estándar biológico-espiritual para nuestro Ser, en evolución.

Pero eso no basta, porque por el juego de la mente y su permanente actividad, nos provoca pensamientos y deseos que, sin control pueden llevarnos al desequilibrio dóshico, que altera la percepción de nuestro Ser. Luego, se hace recomendable que el análisis que nos hacemos sea refrendado por quienes nos conocen íntimamente, sea cónyuge, amigo o médico. Para qué? Para ver en qué medida estamos “desequilibrados”… tal vez todavía no “enfermos”, lo cual nos permite actuar en prevención, promocionando la salud de nuestro ser.

Pero, ¿Por qué algunos pueden tener una mejor percepción de su ser, manteniendo el equilibrio y la salud y otros no? Pienso que aquí está la Clave del Ayurveda, que podríamos señalar como “el entender nuestra Misión en esta vida”, como partes constituyentes del Universo, u órganos del Todo o de Dios al cual debemos “servicio”. Claro, tenemos libre albedrío dentro de cierto rango, que nos permite acertar o equivocarnos en la aceptación de ciertas “verdades”.

Luego lo primero que se despierta en nosotros, una vez comprendido nuestro tipo biológico-espiritual, es conocer nuestra misión y como podemos evolucionar. Aquí nuevamente tenemos libre albedrío, para seleccionar el camino espiritual, por ejemplo.

En todo caso, la respuesta a nuestra misión la debemos encontrar examinando nuestra familia, nuestro entorno de crecimiento, nuestras relaciones interpersonales, nuestra educación, pero esencialmente nuestro conocimiento y formación valórica… aquilatada por los años y con todo ello responder al cómo puedo servir mejor.

Dhanvantari, Dios de la Medicina Ayurveda

En la medida que más pronto identificamos nuestra misión y rol en esta vida, más pronto encontramos la felicidad del alma y la sanidad perfecta del cuerpo, en los márgenes que nos corresponde de acuerdo a herencias kármicas, con la integración al Supremo. Otra vez se aplica el libre albedrío.

Ciertamente, el Ayurveda es una ciencia espiritual y no debemos ocultar que, quienes lo practican y/o estudian debidamente, reconocemos la existencia de espíritus y almas en todos los reinos, niveles y dimensiones, porque de nuestra comunicación con ellos (cantos, oraciones, mantras) también depende la sanación de nuestras dolencias. Entonces aceptamos la presencia de autoridades espirituales en la naturaleza, que van desde la simple y natural hierba medicinal, la luna (Chandra), el sol (Surya), los astros, el dios de la medicina ayurvédica Sri Dhanvantari y todos en perfecta armonía y coordinación como órganos de la Suprema Personalidad de Dios (Krishna).

Entonces, ¿no será un acto de rebeldía o de hedonismo propio de nuestra cultura occidental, el sentirnos “independientes y libres” para disfrutar de acuerdo a los dictados de la publicidad y modas, induciéndonos a pensar que somos controladores de nuestra existencia. Existencia vital que se da en un chispazo de tiempo, en el pequeño mundo que llamamos Tierra (Madre Tierra o Matru Bhumi). Me atrevo a decir que, más que nada esa independencia y aparente libertad es… ignorancia (Tamas). Entonces podemos entender y sugerir la íntima causa de nuestra enfermedad social.

Por lo tanto podemos entender que no basta con conocer de la existencia de una cura para cierto dolor, sea hierba, masaje o panchakarma. Es preciso explorar la concepción íntima que tenemos de nuestro Ser, para entender exactamente quiénes somos y cual es nuestro dharma o misión en la vida (tiempo) y sociedad (lugar) que nos toca existir (circunstancias) en la actual sociedad del conocimiento, de lo contrario, curado el dolor, el desequilibrio aún no resuelto derramará por otro canal… y si no lo aprendemos antes de morir, deberemos volver a nacer, repitiendo la pena y el dolor.

Pero reconocer en nosotros un Dharma, significa comenzar a entender una realidad más profunda, que nos conducirá gradualmente pasando por los objetivos Artha y Kama, a la autorrealización, liberación, o Moksha, o el darse cuenta de ser una parte o órgano, al igual que una mano, dedo o pelo de nuestro cuerpo, pero ahora como almas encarnadas al servicio de la Suprema Personalidad de Dios. La ignorancia de esta sociedad entonces se basa en que sus miembros desconocen para qué viven, y están adormecidas disfrutando de los sentidos, y nuestra misión es llevarles la alegría de vivir saludables conscientes de Krishna.

La idea nuestra entonces será luchar contra la ignorancia pero, para no malgastar esfuerzos en ello, debemos concentrarnos en quienes demuestren practicar la probidad, la humildad y la no-violencia, que son los pilares valóricos del Ayurveda, comenzando por nosotros mismos.

Lila Avatar das
Dr. Miguel Córdova Mercado
Doctor en Ciencias (U. de Chile)
Programa Ayurveda-Today

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